See other templatesContacta con nosotros

Suscríbete a nuestro Newsletter





Joomla Extensions powered by Joobi

facial-715340_640.jpg

En consulta encuentro personas que manifiestan que no se conocen, que no saben quiénes son…,expresan que este desconocimiento les genera malestar.....Les propongo iniciar un camino de autodescubrimiento y transitar juntos por los terrenos vírgenes de su vida. ¡Suele ser un proceso maravilloso e inquietante!

 

Sabemos que a estas situaciones de ignorancia de uno mismo se llega tras años de olvido e indiferencia personal. Un pequeño ejemplo que os presento ahora es la regulación externa de la cantidad de alimentos que debemos comer, es decir, cuando se nos marca la cantidad de comida a ingerir. Y sucede así desde nuestra más tierna infancia.

A los padres -desde el inicio- se nos informa de la cantidad de comida que debemos dispensar a nuestro bebé. En función de algunas variables (peso, talla…), se nos asigna con precisión la cantidad de leche/papilla que debemos ofrecer/imponer a nuestros hijos. Y los padres, hasta que no se lo come todo, no nos quedamos tranquilos; e insistimos y forzamos hasta conseguir que engulla la cantidad establecida. O lo contrario, si nuestro bebé parece que demanda más cantidad de alimento, no la ofrecemos porque no se ajusta a parámetros… Es verdad que no debemos confundir todas las peticiones de nuestro bebé con demanda de comida, pero ese es otro tema.

Así sucede: iniciamos nuestra vida alimentándonos según unas tablas estadísticas establecidas, comiendo lo que nos dicen. Y así ¿dónde vamos?, ¿dónde acabamos? Acabamos -creo- dudando de la cantidad de comida que nuestro organismo necesita; acabamos no sabiendo, no escuchándonos… no sabiendo ni quiénes somos. Es verdad que existe mucha distancia entre estas premisas, pero tal desatención nos preocupa.

think-1021443_640.jpg

Me preocupa mucho que no nos escuchemos, que dejemos de lado nuestra intuición, nuestra autorregulación; me preocupa que no oigamos nuestras necesidades, que cuente poco lo que sentimos. ¡Y que permitamos que a nuestros hijos les pase lo mismo !.

No dudo de la importancia de ponerse en manos de especialistas -es necesario-, pero no estoy de acuerdo cuando se hace desoyéndonos a nosotros, olvidando  que  nosotros somos expertos de nosotros mismos. Afirmo que estoy en contra de la confianza ciega -venga de donde venga-, sobre todo si me exige perder la conexión, intuición y confianza conmigo mismo. Porque así -si solo confío en lo de fuera- necesitaré múltiples especialistas que me informen de cualquier cosa: de lo que debo hacer, comer, beber, pensar… a quién debo amar.  Y al final tendré que ir al psicólogo para averiguar quién soy. 

Comparte nuestro contenido !!

Busca entre nuestros artículos...

Ciclos de Vida y Nutrición

Vida Saludable

Volver